miércoles, 29 de mayo de 2013

Historia: Primer día de clase

Publicado por Onnanoko en 23:04




Sonó el timbre y todos los alumnos salieron de sus aulas. Reira caminaba ensimismada en un libro de la asignatura que acabada de dar, cuando tropezó con algo.-Vaya, vaya... ¡a quien tenemos aquí!- esa voz... conocía esa voz. Reira alzó la vista y se encontró con los ojos oscuros de aquel chico. - Genial... tu otra vez - le respondió ella.- Quien nos diría que además de compartir edificio, compartiríamos facultad... - Daisuke le dijo de forma fanfarrona desquiciando aún más a Reira. - Que te parece si te llevo en coche a casa, tal vez puedas compensarme de alguna manera... - siguió Daisuke.- Que te parece si te pierdes y me dejas en paz - respondió ella dándole la espalda y alejándose de él. Salió de la universidad y se dirigió hacia la misma ruta que había tomado a la mañana. Caminó despacio, no tenía prisa, en realidad no le apetecía llegar a casa, pues nadie le esperaba  y se sentiría sola. - Tenía que haber aceptado... ¿pero qué dices?¿estás loca? Por muy sola que te sientas en esta ciudad, ese tipo no es buena compañía. -  se dijo a si misma.Siguió caminando escuchando música. Aunque las clases habían empezado, aun se notaba un poquito de esa brisa cálida del verano. Era agradable caminar por el centro de la avenida, todo lleno de arboles que mecían sus hojas al son de la brisa. Se hizo el silencio y la oscuridad. Reira empezó a notar humedad en el ambiente,  escuchaba como caían gotas de agua en algún sitio. Sentía frio y se estremecía, ya no era ese calorcito agradable del final del estío. Recordó aquel lugar, ¿era posible estar soñando de nuevo?.  Poco a poco sus ojos se fueron acostumbrando a la oscuridad. Estaba en la cueva, otra vez en sus sueños, ¿pero como era posible?,  - juraría que estaba despierta. - por un lado se sintió aliviada, entendió que solo era un sueño, así que no tendría que ver todos los días al asiático pelirrojo en la facultad, pero por otro lado... se encontraba dentro de su pesadilla habitual. Estaba flotando en un tubo de agua, con cables insertados en todo su cuerpo.  Podía verse reflejada en el cristal, pero no era ella, se trataba de una niña, un cuerpo de una niña en el que su alma se encontraba encarcelada. Al otro lado, podía ver extraños aparatos electrónicos y cientos de marañas de cables. Sabía que en unos instantes aparecerían aquellos seres extraños, accionarían algún botón del panel y sentiría ese dolor punzante en la cabeza, luego pasaría al pecho, al corazón...recorrería cada centímetro de aquel delicado cuerpecito. Sintió un dolor insoportable pero no pudo gritar, solo se despertó.- ¿Te encuentras bien? - le preguntó una chica que la estaba sujetando en el suelo. - creo... creo que si...- murmuró Reira. Sus ojos negros preocupados la seguían observando mientras le ayudaba a incorporarse. - Vaya susto me has dado - sonrió la chica. - deberías andarte con cuidado si tienes narcolepsia.- ¿narcolepsia? si...tal vez, tal vez era eso, solo narcolepsia - Reira no estaba segura de que pensar. Desgraciadamente para ella, eso significaba que lo que ocurrió esta mañana era real, había asistido a su primer día de facultad y Daisuke, su vecino, había estropeado el final del día.

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